El Hombre y su Valor Original

El hombre posee un valor innato al ser la criatura más dotada del universo. Características dadas por el creador o por la naturaleza o por el amor, ya que todos venimos de una relación de amor de nuestros padres. Pero, ¿cómo podemos encontrarnos con el real valor del ser humano? El verdadero valor del hombre no está en sus conocimientos, en su posición social, en las riquezas materiales o en su poder político y/o económico. ¿Está en su dignidad? Se podría decir que si, pero también podemos decir que está en su moral y en su conciencia, ya que también forman parte de la naturaleza humana.

Si penetramos más en su interior, vemos también que el hombre posee atributos, cualidades, virtudes, deberes y derechos, creatividad e inteligencia, razón, talentos, capacidad para dominar con amor a los demás niveles de existencia, poder de decisión y responsabilidad, capacidad de desarrollar procesos mentales, desde el más ínfimo hasta el más complejo.

Todo esto forma parte del valor original del hombre, pero su real valor pasa por lo “verdadero”. Si el hombre tiene una mente, un espíritu y un corazón verdadero, le dará legitimidad a todas las demás características y cualidades. ¿Cuáles serían los contenidos para considerarlo verdadero? Lo más esencial es su capacidad de amar en un sentido auténtico, genuino, puro, duradero, incambiable, abnegado; de desarrollar un amor ágape, desinteresado, cualidad del amor verdadero. Cuando se encuentra frente a una persona con esta clase de corazón, uno puede confiar totalmente y quiere estar siempre a su lado. Esto es un “hombre verdadero” en su real valor original.

Un ser humano con este tipo de corazón, ama a Dios, ama a los demás, incluso hasta la persona más difícil. Ama las plantas, los animales y la naturaleza. Se preocupa por la ecología, ayuda desinteresadamente al prójimo, trata de ser útil a la sociedad, es un agradecido de la vida, aún cuando esté pasando circunstancias difíciles. Recibe con un corazón agradecido las adversidades de la vida y posee gran capacidad de sobreponerse a situaciones difíciles y salir fortalecido. ¿Quién no querría tener un papá así? ¿Qué mujer no se sentiría orgullosa si tiene un esposo con estas cualidades? ¿A quién no le gustaría tener un amigo así?

Pero si un individuo posee un corazón cambiable, impuro, egoísta, envidioso, promiscuo, nos encontraríamos con una persona falsa, que sería lo opuesto a lo verdadero, y por más que pudiese tener muchas cualidades y gran capacidad, no tendría un valor verdadero, ya que sacrificaría a los demás para sus propios intereses o propósitos egoístas. Nadie querría compartir absolutamente nada con una persona con estas características.

El hombre siempre debe buscar la verdad para ser un hombre verdadero, de un valor original. Esto contribuirá al establecimiento de una buena familia, abrirá las puertas a una vida próspera, a muchos amigos y será de gran provecho para el progreso de la sociedad y la nación.

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